Florentino Marín, jefe provincial del Cuerpo Nacional de la Policía Nacional en Huelva

Ezequiel Romero, coronel jefe de la Guardia Civil en Huelva

¿Ser policía/guardia civil fue en su caso una vocación?
Florentino Marín: Hasta que me puse a preparar la oposición, nunca había previsto ser policía. Pero rápidamente me surgió la vocación, sobre todo en cuanto empecé a conocer la realidad del trabajo policial.
Ezequiel Romero: Fue una vocación, aunque desconocía lo que era la Guardia Civil, porque nadie de mi familia lo era entonces o lo había sido antes. Yo tenía inquietud, me atrajo y tuve la gran suerte de poder ingresar en el Cuerpo. Y me siento muy afortunado.

¿Encontró mucha diferencia entre lo que esperaba de su profesión y lo que finalmente encontró?
F. M.: Siempre hay diferencias. Lo que sí he descubierto es que, cuanto más esperas, menos encuentras. Pero en líneas generales, sí puedo afirmar que he encontrado lo que esperaba y más. Siempre estaré en deuda con la Policía.
E. R.: Encontré diferencias, pero en positivo. Especialmente por el personal, porque en la Guardia Civil me he encontrado con personas súper profesionales, que han sido los que me han impulsado a mejorar más y más.

¿Qué consejo le gustaría haber recibido cuando empezó?
F. M.: Que no fuera tan impaciente. Casi todo lo que deseas puede cumplirse, pero no tiene por qué ser cuando tú quieres. Eso luego te lo va enseñando la vida poco a poco.
E. R.: El de afrontar las situaciones difíciles como un reto profesional, nunca personal. Y siempre pensando en ayudar a los demás. Ese consejo es muy importante. A mí no me lo dieron, pero yo ahora lo doy cada vez que tengo ocasión.

¿Cuál es, en su opinión, la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en el sistema judicial?
F. M.: Realizan una labor fundamental. Son el origen de buena parte de la actividad judicial. El trabajo policial debe estar basado en la profesionalidad y en la rigurosidad a la hora de aportar capacidad de convicción y pruebas a la autoridad judicial.
E. R.: Tenemos una función muy importante. Como Policía Judicial que somos, y con la dirección de jueces y fiscales, es fundamental nuestra labor de investigación para aportar todas las pruebas posibles para que, a la hora del juicio, tanto el juez como el fiscal tengan toda la información posible para emitir una resolución justa.

¿Cuáles son los valores que deben regir el ejercicio de un buen policía/guardia civil?
F. M.: Esta es una profesión vocacional, por lo que estamos motivados por el servicio público, por ayudar a los demás, que es la mayor recompensa. Lo ideal es conseguir una relación de empatía con los ciudadanos, que son nuestra razón de ser.
E. R.: La honestidad para mí es lo más importante. También la integridad y, por supuesto, tener un control y un autodominio personal ante las situaciones difíciles que nos encontramos.

¿Cómo es el ejercicio de su profesión en una provincia como Huelva?
F. M.: Huelva es una ciudad apasionante. Tiene una población y unas dimensiones idóneas para que, como responsable de la Policía Nacional, pueda seguir su actividad operativa de una forma directa. Esto supone que puedes conocer en profundidad la actividad delictiva de la ciudad y la actividad policial que se aplica para combatirla y hacer un seguimiento en el tiempo.
E. R.: Huelva es una provincia muy acogedora y que sabe valorar cualquier cosa que hacemos. Tengo la suerte de haberme iniciado profesionalmente en esta provincia y creo que terminaré aquí también. Si hubiera podido elegir un destino, sin duda sería Huelva.

La crítica a la Justicia es un clásico en la opinión pública. ¿Cómo se ven estas cuestiones desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado?
F. M.: Más importante que la opinión pública sobre un tema, es que cada uno sea capaz de tener una opinión argumentada en base a datos contrastados y fiables. Lo que sí puedo afirmar es que en mi vida profesional, en las relaciones que mantengo con el personal de la Administración de Justicia, compruebo que se trata de personas con una altísima formación y profesionalidad.
E. R.: La crítica es buena siempre que sea constructiva. Hay que partir de que los jueces son árbitros, imparten justicia, pero siempre en base a una legislación previa. No pueden hacer nada que no esté ajustado a una norma. Y el poder legislativo no lo tienen los jueces, por lo que hay que tener un alto grado de comprensión hacia ellos.

¿Cree que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están plenamente integradas en el sistema judicial español como eslabón indispensable de la cadena?
F. M.: Estoy totalmente convencido de ello. Lo difícil es unir los eslabones para engarzar esa cadena. Después, cada uno desarrolla la tarea que tiene asignada lo mejor posible. Lo que sí es importante es que todos nos conozcamos y reconozcamos mutuamente nuestro trabajo y las dificultades que a diario se plantean, con el objeto de que ese roce inevitable que se da entre los eslabones de cualquier cadena sea plenamente asumido.
E. R.: Estamos integrados perfectamente, muy bien coordinados con los fiscales y jueces. No echo en falta nada, aunque todo es mejorable y siempre hay que tener la mente abierta para mejorar. De hecho, continuamente hay matices que se van puliendo.

¿Cómo es su relación con los abogados onubenses y qué destacaría de su trabajo?
F. M.: Las relaciones son excelentes, motivadas sobre todo por la estabilidad, lo que facilita el conocimiento entre ambos y las relaciones de confianza entre todas las partes a la hora de organizar las asistencias judiciales. De su trabajo, destacaría su preparación y su profesionalidad.
E. R.: Como Huelva tiene poca población, eso facilita que tengamos una coordinación fluida y positiva. Porque nos conocemos, nos vemos frecuentemente en otros sitios, y eso luego se traduce en que el trabajo sea mucho mejor. Por otro lado, el colectivo de abogados se preocupa por los temas más importantes y continuamente nos reunimos y hacemos jornadas de formación. Siempre para mejorar la coordinación para ser efectivos.